Sidur Frida Cojav para Mujeres

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Sidur - Rezos para la Mujer. El Rab Obadia Yosef, en su obra Yejavé Dáat (Parte 111:7) señala que las mujeres están obligadas a rezar una vez al día, y si lo desean pueden incluso recitar los tres rezos diarios, al igual que los hombres. (Cabe señalar, no obstante, que Rab Ben-Tzión Aba Shaúl Z'L es de la opinión de que su obligación se extiende a dos rezos diarios, Shajarit y Minjá. Ahora bien, él mismo opina que si una mujer está sumamente ocupada atendiendo niños, entonces quedaría exenta de la obligación de rezar.)

 

¿Qué significa rezar? Cuando Dios creó al ser humano, la Torá narra que le insufló “nishmat jayim”, expresión que puede ser traducida por "espíritu de vida". Claramente vemos aquí que ésta es la cualidad distintiva que posee el ser humano. Pero, ¿en qué consiste este "espíritu de vida"? El Targum Onkelos -que es una traducción interpretativa de la Torá-, define esta cualidad en términos de "espíritu que habla". Así, pues, la "vida" que constituye la esencia del ser humano y lo diferencia de los demás seres del universo consiste en el habla. El ser humano es un ser que habla. Todos sabemos esto. Hablar es comunicación, expresión, y por lo tanto, unión. Cuando hablamos nos unimos con el receptor de nuestras palabras; establecemos una relación que nos liga y nos hace compartir lo más profundo de nuestra personalidad. Lo mismo ocurre con el rezo. Rezar u orar significa expresar en palabras el contenido profundo de nuestro ser. No en balde en gramática una "oración" constituye un enunciado con sentido. Hay frases y hay oraciones. La oración, para merecer tal nombre, debe expresar un sentido completo. En términos espirituales, podríamos preguntar: ¿el sentido de qué? La respuesta sólo puede ser una: el sentido de nuestra propia vida. Cuando oramos al Creador, no solamente establecemos una relación con él por medio del don más preciado que nos legó -la palabra-, sino que también expresamos lo más profundo de nuestro ser. Ello implica hacerle partícipe de aquello que en el fondo de nosotros consideramos como lo más valioso: nuestro reconocimiento y alabanzas a Él, nuestros sentimientos, dudas, esperanzas; en suma, todo aquello que realmente da sentido a nuestra vida. La Torá prescribe los rezos como una obligación. Al respecto, el Rambam (Maimónides) en Hiljot Tefilá, 1:1, acota que del versículo que prescribe que hay que servir al Eterno "con todo su corazón" (Debarim/Deuteronomio 11:13) indica que este "servicio con el corazón" solamente puede referirse al rezo. En su opinión, puesto que éste no es uno de los preceptos determinados por el tiempo, incumbe tanto para hombres como para mujeres. Esta es también la opinión del máximo código legal judío, el Shulján Aruj (Oraj Jayim 106:1). Es por esta razón que Rab Obadia Yosef, en su obra Yejavé Dáat (Parte 111:7) señala que las mujeres están obligadas a rezar una vez al día, y si lo desean pueden incluso recitar los tres rezos diarios, al igual que los hombres. (Cabe señalar, no obstante, que Rab Ben-Tzión Aba Shaúl Z'L es de la opinión de que su obligación se extiende a dos rezos diarios, Shajarit y Minjá. Ahora bien, él mismo opina que si una mujer está sumamente ocupada atendiendo niños, entonces quedaría exenta de la obligación de rezar.) (del prefacio)

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Ficha Técnica

Peso 0.5900
Encuadernación Tapa Dura
Cant. de Páginas 251
Autor Frida Cojab
Colores Azul y plateado  
Ocasiones Especiales Cumpleaños Mamá  
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Rezos y Plegarias Sidur